La vida de Mubiru Reagan depende de una beca deportiva. Su sueño es
emular a su ídolo, Fernando Torres, y ser capaz de marcar un gol que
otorgue a Uganda su primera Copa de África. Pero ante todo quiere
estudiar. Su vida no ha sido fácil desde pequeño. Con cuatro años fue
abandonado cerca de un vertedero tóxico cercano al Estadio Nacional
Nelson Mandela, en Kampala. Sobrevivió vendiendo chatarra y robando.
Allí fue descubierto por Anthony, un entrenador de fútbol que le rescató
de la calle y formó un equipo junto a otros niños, el Pro Way Academy.
Para ellos, el fútbol es más que un deporte.
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